El Congreso se apresta a conciliar la aprobación de una ley que penaliza la segregación, pero falta un mayor debate.
La noticia tomó por sorpresa a casi todos. En medio del desconcierto, la información y la opinión apresuradas han sido la regla general. Algunos preguntan a qué hora los congresistas se sacaron esta ley de la manga. Otros vaticinan que las cárceles se van a llenar de ciudadanos incautos. Otros responden que, al contrario, la ley se quedó corta al fijar una pena de uno a tres años de prisión, que tendría beneficio de excarcelación.

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